Los tesoros de la casa
Amlou, aceite de argán y estuches — prensados en frío, elaborados a mano.
Del fruto del argán a tu mesa
El argán no crece en ningún otro lugar más que en el suroeste de Marruecos. Desde 1998 trabajamos mano a mano con cooperativas femeninas de la región del Souss, que mantienen vivo un gesto ancestral: partir la almendra, prensarla en frío y ligar el amlou en el molino de piedra.
Cada frasco y cada tarro guardan ese saber hacer: puro, sin atajos, sin aditivos. Esa es nuestra definición de lujo: la autenticidad, preservada.
Una pureza que se nota
Un potente antioxidante natural, preservado gracias al prensado en frío.
Sin calor, sin disolventes: solo la prensa y el tiempo.
Sin conservantes, sin aromas, sin azúcares añadidos. La receta original.
Una cadena de comercio justo que apoya a las mujeres del Atlas.
Todo lo que debes saber antes de pedir
El aceite de argán alimentario, explicado sencillamente
El aceite de argán alimentario se prensa a partir de almendras tostadas — el tostado es lo que le da su sabor a avellana y lo que lo distingue del cosmético, prensado en crudo. Se usa en crudo, en hilo, sobre una ensalada, un pescado a la plancha, verduras asadas o un tajine.
Su interés está en su composición: rico en vitamina E y en ácidos grasos insaturados, aporta además esteroles vegetales propios del argán. Pero la verdadera razón para tenerlo en la cocina sigue siendo su sabor, que nada sustituye.
El amlou, la crema para untar del Souss
Tres ingredientes: almendras tostadas molidas, aceite de argán alimentario y miel. Sin aceite de palma, sin emulgentes, sin azúcar añadido más allá de la miel.
Es un producto de acogida bereber, servido en el desayuno y para recibir. Su textura es más fluida y granulada que la de una crema industrial, y el aceite que sube en reposo es señal de un producto sin aditivos — basta con removerlo.
Por qué el plazo de prensado lo cambia todo
Entre la cosecha y el embotellado, el tiempo que pasa cuesta vitamina E y aromas. Nuestras almendras se prensan en frío en las 48 horas siguientes a la cosecha, en las cooperativas femeninas del Souss que las descascarillaron a mano.
Pocos vendedores lo indican, y ninguna etiqueta lo exige. Es sin embargo lo que separa un buen aceite de uno corriente.




